
No aprendemos. Los seres humanos desapareceremos como raza por la simple y sencilla razón de que no aprendemos. No nos sirve la experiencia de otros y tampoco la propia, que es lo más grave.
Lo digo porque de cuando en vez aparece en la escena algún innecesario héroe, un elegido, un redentor, ese que cree venir a protegernos de tantos peligros, a mejorar nuestras desaprovechadas vidas, a cambiar nuestro triste destino, mejor dicho, a salvarnos de nosotros mismos.
Casi siempre llega sin que lo necesitemos, sin que lo hayamos pedido, sin que sea la verdadera solución. Y casi siempre, quien se presentara como ese ungido termina convertido en nuestro verdugo, haciendo justamente lo mismo que tanto odiábamos y que él prometió solucionar.
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