
De las irregularidades en la contratación de Emcali se estaba hablando hace rato –por supuesto, sin que nada pasara en los entes de control–, pero esta semana, el contrato para la medición inteligente destapó una olla podrida que dejó muy mal parado al gerente y lo llevó a presentar su renuncia.
Se trata de un contrato con la Unión Temporal AMI por casi 216.000 millones de pesos. Del contrato llaman la atención varías cosas, lo primero son los costos exagerados de ciertos ítems, por ejemplo: Cobraron 753 millones de pesos por un video wall para una sala de juntas, cuando en el mercado el más costoso está en 89 millones y el de menor valor en millón y medio. Por un televisor de 55 pulgadas Smart Led, 42 millones de pesos, hoy se pueden conseguir en 2.500.000. Ni hablar de las sillas ergonómicas, 17 millones por cada una.
Increíble y escandaloso, pero lo peor no fueron las cifras sino la explicaciones del gerente Juan Diego Flórez en la entrevista que le hicimos en La W Radio. Flórez admitió –como si estuviese hablando de un juego y no de contratación pública– que los valores no correspondían porque se había hecho un ajuste para cuadrar la cifra general. ¡Vaya ajuste de miles de millones! Realmente fue una entrevista penosa que destapó el modus operandi para robarse de frente la plata de los caleños. Después de eso no le quedó más remedio que renunciar.
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