
El presidente Petro está poniendo en marcha un método de gobierno a base de trinos. Pero el sistema está resultando pésimo y desorientador. Todos los días debe rectificar lo que trinó la víspera, o matizarlo. La credibilidad de la palabra presidencial se está devaluando tan rápidamente como el peso colombiano.
Es un método facilista, que dispensa del estudio previo que debe presidir todos los asuntos de políticas públicas. Y que se reemplaza por la improvisación o al relámpago momentáneo que rápidamente hay que echar para atrás.
Este método epiléptico de gobernar se está desgastando apresuradamente. Y la seriedad de la palabra presidencial queda así averiada en materia grave.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













