
La fallida designación de Víctor de Currea-Lugo como embajador de Colombia en los Emiratos Árabes Unidos dejó al descubierto –una vez más– que las mujeres no son una prioridad para el gobierno del cambio, además, una latente violencia política que recae sobre aquellas que se atreven a cuestionar este tipo de decisiones.
Para nadie era un secreto que existían testimonios en contra de este académico por presunto acoso sexual cuando fue profesor de las universidades Javeriana y Nacional. De hecho, hace cinco años escribió una columna en la revista Semana titulada De la cacería de brujas y la violencia sexual, en la que calificaba como calumnias los señalamientos de los que era objeto y responsabilizaba a dos profesoras de estar reclutando alumnas para que hicieran dichas acusaciones.
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