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Federico Díaz Granados
Puntos de vista

Bibliotecas

Todavía recuerdo el día que organicé por primera vez mi biblioteca. Era todavía un niño e imitando la forma en que mis padres ordenaban la biblioteca de la casa comencé a acomodar los libros que tenía en un estante destinado a los juguetes. Puse la enciclopedia El Mundo de los niños con sus doce tomos al lado de una bella colección de editorial Planeta ilustrada por Chiqui de la Fuente en la que leí por primera vez Las aventuras de Tom Sawyer, El sastrecillo valiente, Viaje al centro de la tierra, Cuento de Navidad y Guillermo Tell, entre otros relatos que animaron en mi infancia y forjaron un rotundo amor a la lectura. Desde entonces la vida ha sido un hermoso ejercicio de organizar mi biblioteca cada cierto tiempo, de encontrar las mil razones para conservar algunos ejemplares deteriorados pero que cargan un vínculo afectivo especial y, de igual forma, de hallar motivos para deshacerse de algunos otros. Recuerdo, en aquella niñez, la emoción semanal de encontrar un nuevo título en el supermercado de las colecciones Best Sellers, Grandes aventuras, Historia Universal de la Literatura, Historia de la Literatura Latinoamericana y la Biblioteca de Literatura Colombiana, todas de la editorial Oveja Negra, que por esos días era la editorial de moda, entre otras cosas, por tener en su catálogo al ganador del Premio Nobel de Literatura de 1982 Gabriel García Márquez.

“Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica” sostuvo alguna vez el gran Jorge Luis Borges, el mismo que había imaginado el paraíso en forma de una inmensa biblioteca. Emprender la voluntaria tarea de arreglar y reorganizar mis estantes y darles el orden caprichoso de los afectos es unas de las más grandes alegrías de la vida. En mi caso no organizo ni por orden alfabético, ni por temas o disciplinas sino por afectos. Trato de poner juntos a mis autores y autoras de cabecera, los más cercanos a mi sensibilidad y a mis pasiones lectoras. Evito poner antagonistas juntos así estén en el mismo género literario y país: por ejemplo, no podría poner juntos a Pablo Neruda y Pablo de Rokha quienes sostuvieron una enemistad de muchas décadas que hizo célebre a la famosa “guerrilla literaria” de Chile a mediados del siglo XX. Tampoco podría dejar juntos a nuestro Gabo y a Vargas Llosa a pesar de ser contemporáneos y pertenecer a la misma generación del Boom latinoamericano. Asimismo, no puedo dejar en el mismo vecindario a Lope de Vega y a Cervantes ni a Góngora con Quevedo ni a Cortázar con Carpentier. En fin, esos caprichos con los que cada persona pone en orden a sus libros y que al final terminan siendo una especie de balance de la vida, una cartografía de recorridos, mudanzas, intereses, viajes, amores, desamores, todo aquello que teje, sin darnos la cuenta, feliz aventura de la vida.

De alguna forma formar una biblioteca también es imitar aquellas que uno admira, tanto públicas como privadas, y de aprender de la disposición de cada libro sobre los anaqueles. Entre las bibliotecas de amigos y maestros que siempre he admirado y he curioseado están las de Juan Gustavo Cobo Borda, Luis García Montero, Álvaro Castillo Granada, Juan Felipe Robledo, Piedad Bonnett, Laura Restrepo y Alejandro Gaviria, entre otros. Además de ser ricas en número de volúmenes son admirables en la calidad de sus títulos y joyas en primeras ediciones y libros firmados. Cuando conocí en México la de García Márquez me sorprendió lo selecta que era en literatura contemporánea pero lo abundante que era en obras clásicas y diccionarios. En otras he visto aficiones a la biología, a los atlas geográficos y los mapas. Otras son ricas en libros de arte y enciclopedias. Hay una escena en la película Annie Hall de Woody Allen en la que el protagonista Alvy Singer reparte los libros de la biblioteca con Annie en el momento de la ruptura: “Los de poesía y autoayuda son tuyos, los de filosofía y la muerte son míos”. ¿Cuántas veces no nos ha pasado esa escena en nuestras vidas cuando en el momento de una separación hay que dividir la colección de libros y también de discos y películas?

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