
Entre los talleres que hago con niños y niñas hay uno que disfruto mucho y es famoso entre mediadores de todos lados, se trata de pensar en nuestra vida como si fuera un libro y crear el título y la portada que tendría. Con frecuencia uso como título Volver y dibujo en la portada alguna imagen que remita a un viaje, como una ventana de avión desde donde se divisa la selva, esto lo he hecho pensando en que salí del Chocó y volví a vivir allá como un encuentro con mi misión vital. Ayer, mientras regresaba de Cali, en un viaje de ida y vuelta en un mismo día, en el que además respondí un par de veces por qué estoy este fin de año en Medellín y no en Bahía Solano o Quibdó, pensé que mi libro actual debería llamarse Bucle y en inglés Loop, y le dejaría a una buena artista la tarea de representar estos cuarenta años de tránsito constante entre el Chocó, Antioquia y el Valle del Cauca, tres departamentos que amo, donde tengo un poco de mí porque tengo parte de mi historia, mi trabajo y mi familia. Antes pensaba que mis años en Quibdó, en Medellín o en Cali eran capítulos cerrados de los que podría saber cuándo habían empezado y terminaban cuando dejé de vivir en cada ciudad; ahora entiendo que no he dejado de vivir jamás en ninguna de ellas, como no dejo de vivir nunca en Bahía Solano.
Que se trate del Chocó, Valle y Antioquia no es casual, corresponde a residencias físicas en períodos muy relevantes en mi vida, durante mi infancia y mi formación académica y profesional, tiempos en los que además tuve la fortuna de viajar más allá de Ciudad Mutis, Quibdó, Cali o Medellín. De Antioquia, por ejemplo, conozco 123 de los 125 municipios, y desarrollé un vínculo especial con Urabá, quizá por las relaciones naturales y culturales, porque pertenece al mismo Chocó biogeográfico o porque es imposible no enamorarse de esta zona tan especial.
Mi residencia emocional la he ido haciendo más consciente con el tiempo, era fácil saber que de Bahía Solano jamás me había desprendido, pero ahora comprendo que tampoco me fui nunca de Cali, no me he ido de Medellín, no hay forma de irme de Quibdó y también habito Turbo o Apartadó.
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