
La revista *Time ha elegido al personaje del año en 2023. Para eso preparó varias portadas y un completo perfil. La escogida fue la cantante Taylor Swift quien en este año realizó The Eras Tour, confirmando su profundo impacto en la cultura contemporánea. En 2022 el personaje de la revista fue el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, figura que un año después se ha desdibujado y ha perdido los reflectores de las cámaras y flashes de los medios y las redes. Es cierto: ahora hay otras guerras y otros intereses nacionales y regionales que mermaron la atracción por la cruzada de este líder. Pero que un año después el personaje principal sea una cantante que ha logrado cohesionar a millones de seguidores en el mundo cantándole a los asuntos más esenciales de la raza humana es para mí, más allá del fenómeno comercial y mediático que ella significa, un triunfo de la poesía, como diría García Márquez a propósito de la amplia difusión que tuvo hace 43 años la muerte de John Lennon.
Me declaro Swiftie, como lo han hecho varios amigos padres de jóvenes fanáticos y figuras del mundo como, entre otros, el presidente de Chile, Gabriel Boric, quien carga en su billetera una estampita de la cantautora, porta en su brazo una de sus famosas pulseras y comparte sus canciones en sus redes sociales. Tengo en mi lista de reproducción varias de las canciones de Taylor Swift a las que regreso con frecuencia y, a pesar de pertenecer a otra generación e inclusive otro siglo, me siento parte de esa inmensa nación de seguidores. Reconozco que ella es uno de los grandes fenómenos culturales del siglo XXI que ha logrado interpretar la sensibilidad de un tiempo adverso a la belleza y el asombro y descubro fascinado que en muchas de sus letras están los signos de una época que cada vez con mayor dificultad intentamos descifrar. No dudo que muchas de sus canciones han acompañado al crecimiento y madurez de millones de fanáticas que se han sentido expresadas y representadas por medio de su voz.
Yo llegué a Taylor Swift por una canción que hacía referencia a los poetas románticos que vivieron en el Distrito de los Lagos en Inglaterra. The Lakes quedó sonando en la memoria de mi corazón con el estribillo “Take me to the lakes where all the poets went to die” (Llévame a los lagos donde todos los poetas fueron a morir) y a partir de aquellas palabras que recreaban a Williams Wordsworth, Robert Southey y Samuel Taylor Coleridge llegué a otras tantas también llenas de referencias literarias que daban cuenta de sus lecturas constantes de la tradición poética y narrativa de los Estados Unidos y el Reino Unido. Canciones como Love Story, que reinventa la tragedia de Romeo y Julieta en un tono coloquial y cercano mientras que Evermore hace claros guiños a la poeta Emily Dickinson. De hecho, el lanzamiento de ese disco que fue el 10 de diciembre de 2020 celebrando así la fecha de cumpleaños de la gran poeta norteamericana. Otro guiño en clave literaria que Taylor Swift enviaba a sus seguidores.
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