Dos clanes políticos que siempre han estado en el mismo lado de la política, y de la corrupción, ahora están en un fuerte pulso de poder por quedarse con la gerencia regional de la Contraloría General de la Nación. En una esquina, la casa Gnecco y en la otra la casa Cuello. Una pelea para alquilar balcón, o para ir decorando celda.
Los líderes de estas casas, que siempre han estado en escándalos millonarios, nunca han sido investigados o puestos presos por hallazgos regionales. Siempre han caído por la vía nacional. Y existe una razón para eso: el risible control de los entes de investigación local y departamental.
La matrona de la casa Gnecco, doña Cielo Gnecco Cerchiario, siempre ha sido cuidadosa en tener personas en la Fiscalía y Contraloría, tanto regionales como departamentales, de bolsillo. Y la casa Cuello, en cabeza del señor Alfredo ‘Ape’ Cuello Baute, también ha sido cuidadoso de estar en el bolsillo de doña Cielo. Algo así como tocando el Cielo con las manos. Por eso lo peculiar de este episodio y distancia, seguramente temporal, entre “el Cuello y el Cielo”.
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