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Johana Fuentes
Puntos de vista

Los riesgos de la calle

Sin duda, la calle fue la protagonista de esta semana. El progresismo salió a marchar para respaldar las reformas que se avecinan, mientras que la oposición hizo lo propio con una movilización en contra del gobierno. En el olvido quedó el discurso conciliador que prometía unir a las dos Colombias. Hoy, la polarización está en uno de sus puntos más altos.

Con una popularidad a la baja –47 por ciento de imagen desfavorable, frente a un 44 por ciento favorable, según la última encuesta de Datexco–, el presidente Gustavo Petro hizo uso de una de sus herramientas más efectivas: El discurso en la plaza pública. Desde el balcón de la Casa de Nariño, desempolvó el tono de campaña que lo llevó a la Presidencia para decirle a sus simpatizantes que deben seguir movilizándose por las reformas: “Aquí llegó el momento de levantarse. El presidente de la república invita a su pueblo a levantarse, a no arrodillarse, a convertirse en una multitud consciente de que tiene en sus manos el futuro, el presente y de que puede tener en sus manos el poder”.

¿Cómo se puede defender algo que se desconoce? La reforma a la salud fue radicada el día anterior a las movilizaciones y los textos de las reformas laboral y pensional ni siquiera han sido elaborados. “Estoy acá porque a este país se lo robaron los liberales, conservadores, la UP, Cambio Radical, Uribe se robó todo esto, entonces toca trabajar por la gente pobre”, decía uno de los manifestantes. Otro argumentó estar marchando “por un cambio y por Petro, para apoyar a Petro”, y aseguró estar en contra de todos los uribistas.

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