
Tan solo nueve meses duró la coalición que Gustavo Petro armó para tener las mayorías en el Congreso. El detonante que acabó con la luna de miel entre el gobierno y los partidos tradicionales fue la reforma a la salud. El presidente decidió hacer un remezón ministerial y convocó a sus más fieles alfiles. El pacto nacional que prometió cuando asumió el mandato se desdibujó ante la primera diferencia.
No hay que olvidar que fue el propio Petro quien se buscó a las cabezas de La U, los liberales y los conservadores –partidos que representan todo lo opuesto al cambio– para armar un bloque legislativo sólido que le permitiera aprobar el paquete de reformas presentadas en el Congreso. Les dio cariñitos representados en ministerios y otros puestos, sin embargo, esta semana les pasó factura y sacó a sus cuotas del gabinete, ante la negativa de dichos partidos de apoyar el proyecto que busca reformar el sistema de salud del país.
Gustavo Petro –que no soporta que lo contradigan y le cuesta reconocer cuando se equivoca–, culpó de la ruptura de la coalición a los mismos dirigentes que meses atrás había buscado para construir el supuesto “pacto social”, desconociendo que la exministra Carolina Corcho fue intransigente y arrogante: “La coalición política pactada como mayoría ha terminado en el día de hoy por decisión de unos presidentes de partidos. Algunos de los cuales amenazan a la mayoría de su propia bancada. A pesar del voto mayoritario en las urnas que pide un cambio en Colombia, este se intenta cerrar con la amenaza y el sectarismo”, dijo en su cuenta de Twitter.
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