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Juan Fernando Cristo
Puntos de vista

Relación madura

Los ocho meses de la administración Petro han demostrado que la relación bilateral con Estados Unidos es sólida y madura. Si faltaba alguna prueba, la visita de trabajo del jefe de Estado a Washington lo confirma. Será una cita clave para el futuro de una agenda común. Desde el inicio del mandato de Petro, los contactos entre funcionarios de alto nivel han sido positivos, sin desconocer las evidentes diferencias entre ambos gobiernos. Mas allá de ideología Estados Unidos comprendió, desde el primer momento, que no podía tomar distancia de un país que en las últimas décadas se convirtió en su socio más confiable en la región. A su vez, el presidente colombiano tiene claro que Estados Unidos es un aliado esencial en la lucha contra el cambio climático y la posibilidad de avanzar globalmente en un nuevo enfoque en la guerra contra las drogas. El pragmatismo orienta esta nueva e inédita etapa de las relaciones bilaterales.

Es además una relación bipartidista, a pesar de la torpe intervención del gobierno Duque en las pasadas elecciones presidenciales norteamericanas. Ahora es esencial que ese espíritu se preserve. Hoy con estrecha mayoría republicana en la Cámara de Representantes y la incertidumbre sobre las elecciones presidenciales, la tarea del embajador Murillo ha sido clave para mantener canales abiertos con congresistas de ambos partidos, que tienen posiciones diversas alrededor de la paz total y la lucha contra el narcotráfico. Es por eso necesario que Colombia tenga un plan serio y creíble contra este flagelo, así el gobierno se mantenga firme en su decisión de no fumigar cultivos ilícitos ni hacer erradicación manual forzosa. Es indispensable impulsar la intervención integral en los territorios afectados por los cultivos ilícitos, que debe incluir reforma rural integral, inversión en los municipios PDTES y retomar los planes de sustitución social y voluntaria de cultivos ilícitos.

También suscitan controversia las negociaciones del gobierno con el Clan del Golfo y las disidencias. Muchos de sus cabecillas son perseguidos por la justicia estadounidense. El gobierno Biden, escéptico sobre los resultados de las conversaciones con el ELN, tiene aún más reservas sobre la posibilidad de diálogo con esas organizaciones criminales. De hecho, es importante evaluar la conveniencia de la solicitud que se hizo a la ONU de verificar un eventual cese bilateral al fuego con ellas.

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