
La arrogancia como actitud sistemática para tratar a las personas es antipática y odiosa. Cierra puertas y no inspira a construir una sociedad más incluyente y justa.
En la literatura, el cine y la televisión encontramos casos de personajes que, por llevar ciertos apellidos, se sienten con derecho a menospreciar a los demás. Esta actitud de superioridad y arrogancia ha sido representada, por ejemplo, con buen grado de detalle en los libros de la serie de Harry Potter o en la novela de televisión Yo soy Betty, la fea.
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