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Yohir Akerman
Puntos de vista

Arrodillado

Nuevos “buenos muchachos”, como diría el expresidente Álvaro Uribe Vélez, terminaron sancionados por el gobierno de los Estados Unidos. La administración de ese país cerró sus puertas a tres antiguos mandos militares colombianos por su participación en “graves violaciones de derechos humanos” en el contexto de los falsos positivos.

Los tres exfuncionarios del Ejército en mención son: los coroneles en retiro Publio Hernán Mejía y Juan Carlos Figueroa Suárez, exmiembros del Batallón La Popa, y el general en retiro Iván Ramírez Quintero, excomandante de Inteligencia del Batallón Charry Solano, de la XIII Brigada del Ejército. Todos buenos muchachos que solo estaban recogiendo café.

El secretario de Estado, Antony Blinken, aseguró que estas medidas tienen como finalidad que se brinde un conducto de rendición de cuentas. Por eso ninguno de los tres estará habilitado para ingresar a territorio estadounidense, así como cinco de sus familiares, y sus bienes en Estados Unidos podrían ser congelados. Un claro refuerzo del apoyo de ese país al acuerdo de paz que se firmó en 2016 y en especial a la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP.

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