
Es algo paradójico que quienes siempre han pedido que no se genere pánico en el país por cualquier situación o evento, hoy sean los que están asustando a los colombianos con el dichoso llamado a las calles del presidente Gustavo Petro o, peor aún, con la supuesta intención del mandatario de perpetrarse en el poder.
Empecemos con lo primero. En el marco de la celebración del día internacional del trabajo en Colombia, el presidente Petro acudió a su ya tan conocida forma de comunicarse con la ciudadanía: el balcón. Desde allí lanzó un discurso que más que mostrar algunas ganas de conciliar o dialogar con sus oponentes, evidenció ese radicalismo que lo caracteriza y esa forma de mostrarse todopoderoso al haber ganado tras un mandato popular.
En medio de esa alocución, hubo frases que para muchos resultaron preocupantes. Sin embargo, lo que más causó polémica fue ese llamado del presidente a la revolución en las calles para defender las reformas que tramita en el Congreso y que, como ya es de público conocimiento, no han sido bien recibidas en ese escenario legislativo. Incluso por causa de las propuestas del Gobierno ya se rompió la coalición.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













