
En la última alocución por TV, el presidente Petro anunció que para combatir la inflación y proteger la producción nacional el Gobierno está pensando en subir aranceles.
Es un extraño argumento. Primero porque olvida que subiendo los aranceles lo que se hace es elevar el precio de los bienes importados y por tanto echarle más leña a la hoguera inflacionaria. Los mayores aranceles indefectiblemente se repercuten al consumidor, que es a la postre quien termina pagándolos.
Cuando se utiliza el arancel se invoca -como lo hace ahora Petro- la necesidad de proteger la producción nacional. Pero poco se piensa en el consumidor que es quien termina pagando los platos rotos de estos embelecos proteccionistas.
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