
Hola señora Velia soy Dunnia Zapata, usted no me conoce, pero hace mucho rato sigo sus publicaciones me gustaría conversar con usted en algún momento. Bendiciones. Era nuestra jueza increíble, la que acababa de salir en las noticias tras haberse ganado en 2022 el premio de sentencias con enfoque de género que anualmente entrega la rama judicial, el otro ganador fue el magistrado Orlando Gallo, quien es mi amigo por cuenta de su poesía.
Yo había publicado en mis redes la noticia de El Espectador sobre Dunnia y quizá eso la animó a escribirme, luego de las felicitaciones le pedí que conversáramos, que yo quería saber más del proceso. No solo estaba interesada por el valor que tiene esta historia en un departamento como el Chocó, donde paradójicamente, mientras el mundo acaba con este flagelo, aumentan las muertes perinatales y según la Defensoría del Pueblo es el quinto departamento del país con más casos de violencias basadas en género, teniendo apenas quinientos mil habitantes.
El caso me trajo a la memoria a mi hermano Juan David, que nació muerto en el hospital San Francisco de Asís de Quibdó en una época en la que no hablábamos de género y mucho menos de violencia obstétrica, mi familia se dio por bien servida de que no hubieran quedado dos huérfanos de madre, aunque estuviéramos profundamente adoloridos por la pérdida del bebé que esperábamos con ansias. Era mi segundo hermanito, yo lo iba a conocer cuando regresara de mis días largos en Bahía Solano junto a mi otro hermanito, mi papá y mi enorme familia. Cuando llegué corrí a preguntarle a mi mamá por el bebé y aún la recuerdo, con una bata que ya no se estiraba por la panza, delgada y frágil, abrazarme llorando y decirme, a mis ocho años, que el bebé había muerto. Todo esto se me removió, y se me removió el día que, hace apenas dos años, llamé a mi papá llorando al salir de la cita con el ginecólogo que me había dicho en tono vehemente mientras tecleaba: histerectomía total. Abrí los ojos y le pregunté ¿Por qué? Con esa edad, ese útero tan deformado y esos miomas tan grandes, ahí no hay nada más que hacer.
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