
A medida que pasan los días y aumenta la ofuscación del Gobierno de Gustavo Petro, su discurso se ve salpicado cada vez más de imprecisiones.
Veamos la primera: que estamos en camino hacia un “golpe blando”. ¿Por qué lo dice? Es un epíteto que viene aplicando a todo aquello que le disgusta. Por ejemplo, cuando el Consejo de Estado –en ejercicio legítimo de sus responsabilidades– decretó la suspensión del contralor general de la república, entonces el presidente Petro afirmó sin sonrojo alguno: ¡ahí tienen la prueba de que está en marcha una confabulación que tiene como fin fraguar un golpe de “Estado blando”! Inmenso disparate, como si la manera de que perdiera validez la temeraria afirmación de que hay en marcha un “golpe blando” fuera que las instituciones no cumplieran con sus deberes.
En otras ocasiones el calificativo de “golpe blando” lo viene utilizando para decir que se nos viene algo parecido a lo que sufrió el hoy expresidente Castillo en el Perú. Nueva imprecisión que muestra más ofuscación que veracidad.
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