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Sebastián Nohra
Puntos de vista

Menos es más

Casi a todos los que nos han gustado las discusiones de actualidad y política sentimos en algún momento una suerte de llamado e instinto de tratar de ser una bandera de nuestra generación. Alguna injusticia o malestar que jamás terminamos de digerir la convertimos en gasolina para querer hacer al mundo mejor. Esa vena adolescente vino acompañada por lo general por mucha ingenuidad y arrogancia. Estuvimos muy convencidos de que todos los demás estaban equivocados y la ruta a un lugar mejor era muy evidente. El cambio debía ser rápido y drástico.

Pero muchos con el tiempo le vamos perdiendo las ganas a la trascendencia y la heroicidad. Esa vocación apostólica de pretender guiar a los ignorantes y extraviados se va extinguiendo, y uno empieza a disfrutar de su lugar en el mundo con más tranquilidad. Se descubre que las cosas no son tan sencillas y que los cambios son una telaraña con muchos responsables y variables. El gobierno ganó y trabaja con ese deseo de cambiar el mundo en cuatro años. Para el Pacto aquello de “histórico” pareciera una obsesión, pero el día a día de la política les ha dado una paliza.

Sería bueno que este gobierno rebaje sus expectativas y renuncie a ese decorado pomposo que le ha colgado a su mandato. La postura de refundar a Colombia y de saberse el “primer gobierno de la historia que representa el pueblo”, le está saliendo muy caro. Los golpes y las señales han sido demoledores.

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