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Weildler Guerra
Puntos de vista

Desigualdades heredadas

Los economistas son profesionales muy hábiles con las metáforas. Siempre nos sorprenden cuando sus gráficos y cifras se fundamentan en obras icónicas de la literatura como la célebre novela del norteamericano Scott Fitzgerald: El gran Gatsby. Su personaje principal, Jay, es el ejemplo de un alto grado de movilidad social al pasar de ser un contrabandista a un líder de la sociedad de la costa norte de Long Island. La curva del Gran Gatsby muestra la elasticidad de ingreso entre generaciones y la probabilidad de que alguien herede la posición relativa de sus padres dependiendo del nivel de ingresos y el grado de desigualdad. En el marco del Festival Gabo, recientemente realizado en Bogotá y vinculado al periodismo y la literatura, se comentó en un panel el Reporte de Economía y Desarrollo 2022 de la Corporación Andina de Fomento (CAF) llamado Desigualdades heredadas: el rol de las habilidades, el empleo y la riqueza en las oportunidades de las nuevas generaciones.

El mencionado reporte plantea que la alta desigualdad en América Latina y el Caribe tiene raíces muy profundas, que la han transformado en un fenómeno inercial. Según sus autores, la escasa movilidad social es un problema importante para esta región no solo por sus consecuencias sobre la equidad, sino también por su impacto en otros componentes centrales del desarrollo económico, como el crecimiento y la estabilidad político-institucional. La desigualdad puede tener diversas causas. Sin embargo, algunas de ellas pueden considerarse “inaceptables” cuando estas se originan “en la desigualdad de oportunidades, en situaciones de discriminación o privilegio o en mecanismos de corrupción que hacen que ciertos grupos enfrenten, incluso desde antes del nacimiento y a lo largo de toda la vida, muchas barreras para su desarrollo individual, mientras que otros resultan sistemáticamente beneficiados”. Para dar un ejemplo, cuanto más oscuro es el color de la piel menos posibilidades se tiene de obtener un empleo. Según el reporte, “las desventajas sistemáticas que sufren quienes nacen en el seno de familias desfavorecidas implican bajas posibilidades de progresión social”.

La región ha tenido éxitos históricos al lograr una cobertura casi universal en educación primaria. Según el estudio, el aumento de la matrícula en primaria fue sostenido en todo el siglo XX y se aceleró a partir de la década de 1940. Mientras que cerca del 80 por ciento de las personas nacidas en las primeras décadas del siglo XX no finalizaba la educación primaria, este porcentaje se redujo a solo el 5 por ciento entre los nacidos al terminar el siglo. En contraste, el porcentaje de personas nacidas en la década de 1990 que no lograron terminar la educación secundaria alcanzó solo el 50 por ciento, lo que se encuentra muy distante el objetivo de la universalidad en este nivel educativo.

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