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Sebastián Nohra
Puntos de vista

Coqueteando con el apagón

En 1992 un fuerte fenómeno de El Niño desnudó el deterioro institucional y de infraestructura del sector eléctrico del país. Meses de sequía, años de baja inversión y un descuido del nivel de los embalses obligaron a César Gaviria a someter a Colombia a un estricto racionamiento.

Semejante fracaso estatal dejó a las malas muchas enseñanzas. El Estado y los gremios del sector construyeron armónicamente un tejido institucional y regulatorio que ha funcionado muy bien por 30 años. Pero hoy, por varias razones, el fantasma del apagón del 92 merodea el sector y tiene nervioso a varios gremios y exministros de minas.

En 2023 y 2024 tendremos fenómeno de El niño. Está confirmado. Según el NOAA, el principal observatorio meteorológico del gobierno de los Estados Unidos, hay un 66% de probabilidad de que sea tan intenso como el del 2016. Ese año varios eventos inesperados, junto con el niño, llevaron a un estrés muy fuerte al sector. No hubo apagón, pero “pegó en el palo”. La inflación llegó al 8 por ciento y Santos tuvo que hacer un plan de racionamiento.

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