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Yohir Akerman
Puntos de vista

El atentado del fiscal

“Que yo sea paranoico no quiere decir que no me estén persiguiendo”, es una frase de la clásica de la novela Catch-22 de Joseph Heller, que repetía con frecuencia mi profesor de derecho penal. Un abogado que, por su sabiduría popular y conocimiento del derecho, cito en varias situaciones de mi vida y en las investigaciones de mis columnas. Lo vuelvo a hacer para describir el anuncio del fiscal general de la nación, Francisco Barbosa, sobre el autoanunciado atentado en su contra por parte del grupo guerrillero ELN.

Me explico.

El pasado 8 de agosto, la Fiscalía anunció que tres fuentes de información señalaron que se realizaría un atentado terrorista en contra de Barbosa. Una de ellas suministrada por la inteligencia militar de las Fuerzas Militares, otra que llegó a través del CTI de la propia Fiscalía, y una tercera suministrada a un funcionario de Policía Judicial que apoya a la Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales. Todas en temporalidades distintas.

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