
En la Serranía de San Lucas no se conectaron con el minuto a minuto de la audiencia de Nicolás y Daysuris. Por esos lares, tampoco se cantó que un elefante ―el de Ernesto Samper― se balanceaba sobre la tela de una araña mafiosa. Cuando los sicarios del Cartel de Medellín secuestraron y asesinaron al procurador Carlos Mauro Hoyos en un paraje de Rionegro, Segovia, en el mismo departamento de Antioquia, ya sentía el hedor de la muerte.
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