
En su afán permanente por salir con vistosas ocurrencias económicas a cada momento- poco pensadas y bastante improvisadas- el gobierno ha incurrido recientemente en una contradicción flagrante que trataré de analizar en este artículo.
Primero salió con la curiosa idea de que debería hacerse una nueva reforma tributaria a menos de un año de haberse aprobado la del ministro Ocampo, cuyo núcleo central sería rebajar la imposición de las sociedades y elevar la de las personas naturales.
En los últimos días por otra parte, a través de un extraño comunicado del Ministerio de Hacienda que ha sido duramente cuestionado por tirios y troyanos, el gobierno planteó la no menos frágil explicación de que la causa principal de la inflación son las utilidades empresariales de los últimos años; utilidades que como se sabe son la base gravable de la tributación empresarial.
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