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Federico Díaz Granados
Puntos de vista

¿A dónde van las palabras?

En una de sus más bellas canciones el cantautor cubano Silvio Rodríguez se pregunta, como si fuera una suerte de arte poética, “¿A dónde van las palabras que no se quedaron? / ¿A dónde van las miradas que un día partieron? / ¿Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón / O se acurrucan, entre las hendijas, buscando calor?” Son preguntas que, a primera vista, no se resuelven ni en el conjunto de un cancionero o de una obra poética. Son preguntas que buscan la brújula que nos saque de la mitad del bosque hacía la carretera. Las palabras como GPS de nuestras viditas algunas miserables, otras repetidas y otras exitosas, pero viditas al fin y al cabo a la hora de mirar de frente a la muerte ¿Hacia dónde irán esas palabras que dejamos de pronunciar un día o que de repente se llevaron para siempre, como un gran secreto, nuestros muertos?

Por su parte el gran Álvaro Mutis en su célebre poema Una palabra nos sorprende en vía contraria: “Cuando de repente en mitad de la vida llega una palabra jamás antes pronunciada, / una densa marea nos recoge en sus brazos y comienza el largo viaje / entre la magia recién iniciada”. Viajes de ida y de vuelta. Palabras que extraviamos y que algunas veces recuperamos o que sencillamente perdemos y nunca reencontramos. Lo cierto es que las palabras las gastamos cada día en el uso cotidiano y sin embargo inventamos nuevas formas para llenarlas de sentido y darles un valor diferente en la sociedad.

Recuerdo que cuando empezaron los diálogos de paz en La Habana con las Farc uno de los asuntos prioritarios fue el de desescalar y desarmar el lenguaje para poder humanizar los acuerdos y poder reconocer en el otro, en el contrincante o enemigo, los argumentos y razones para estar en una orilla diferente del conflicto. Algo se logró con esta tarea en aquel entonces, pero observo hoy que en diferentes contradicciones y discrepancias en el mundo las palabras se llenan de mentiras, insultos y las dejan vacías de sus verdaderos significados. En la guerra perdemos todos, suelen decir los pacifistas, pero destruimos también a las palabras, aquellas que, por algún motivo, en medio de la desinformación y manipulación mediática, pierden su esencia original y verdadera. ¿A dónde van las palabras que llevan los migrantes en su largo camino a una frontera? ¿Cómo esas voces en medio de la guerra, las trincheras y las largas noches de exilios modifican el habla y fundan de alguna manera un nuevo idioma? ¿Cuáles serán esas gramáticas que darán un orden a la narrativa con la que en el futuro reconocerán las hambrunas y muertes de hoy? Son preguntas que golpean y llenan de culpa porque no sabemos cuál será el porvenir de estas palabras que hablamos y escribimos hoy.

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