Ir al contenido principal
Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

¿El fin de la nación?

Si uno se atiene a la pasión, el llanto, la euforia y hasta la agresividad que generan las victorias y las derrotas de nuestra selección de fútbol nadie dudaría que en la inmensa mayoría de los colombianos reside un arraigado sentimiento de pertenencia a una nación. Sin embargo, cuando se ve que un grupo de ciudadanos se moviliza impunemente para impedir que las Fuerzas Armadas impongan la ley sobre un grupo terrorista, o que un puñado de personajes oscuros tienen éxito en evitar la protección de los páramos que proveen el agua a millones de compatriotas, es inevitable preguntarse si efectivamente Colombia es una nación de verdad o simplemente una camiseta.

Son muchos los autores que han señalado el hecho de que las características territoriales, sociológicas y las del mismo proceso de conformación nacional de Colombia han creado una propensión estructural que impulsa poderosas fuerzas centrífugas que debilitan la fortaleza y vigencia del Estado-Nación. Desde la geografía y la diversidad regional, hasta la debilidad institucional, el crimen organizado y la corrupción, son factores que combinados han llevado desde siempre a que el Estado siempre esté a la defensiva.

Sin duda se trata de un tire y afloje histórico donde se combinan concesiones para acomodar las fuerzas centrífugas con frenos institucionales y políticos para impedir la disolución de la república o la pérdida de la legitimidad y la integridad territorial. Aun así, no pocas veces el país ha caminado por el filo de la navaja arriesgando su condición de nación unitaria y soberana.

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir artículo en redes sociales