
Las luces resplandecen, encandilan, el público casi no se ve, el silencio es excitante, se escucha el rechinar de algunas sillas y, a lo lejos, el susurro de algún espectador; la sala está llena.
No importa cuántos años llevamos en las tablas, siempre están los miedos: a olvidar la letra, algún imprevisto en la escenografía o en la técnica, a no poder conectar con el partner, pero el mayor de todos es no tener público. Creamos y estamos por y para el público, nos alimentamos de los aplausos, de las risas, de las reacciones. Vivimos por la reflexión, el cambio, la transformación, y el entretenimiento de quienes crean con nosotros el momento escénico, sin ellos falta la otra mitad de nuestra creación. Cada espectáculo es una semilla que, con anhelo, esperamos que florezca en cada espectador.
A ese sentir del artista queremos hacer honor, a ese público que con emoción aplaude, a ese que siente cada personaje y que se emociona con la música, los colores, los diálogos. Hoy, queremos que la ciudadanía de Bogotá sea la tierra fértil para las más de 100 obras que estarán disponibles en el FIAV Bogotá, Festival Internacional de las Artes Vivas. Hoy, la ciudad vuelve a labrar la tierra y abonar los escenarios, para recibir uno de los eventos culturales más transformadores que el público va a experimentar.
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