
Tremendo impacto el de la COP en Cali, nunca antes visto en Colombia, un evento que lograra movilizar tanto interés social, institucional y empresarial. En medio de esos imponentes farallones, poco a poco la ciudad se fue llenando de visitantes de todas partes del país y del mundo. El experimento social y político de la “Zona Verde” fue un éxito rotundo, donde se podían observar multitud de iniciativas empresariales, movimientos ambientales, ciudadanos, así como una desbordante cantidad de eventos temáticos con múltiples enfoques.
Muy interesante, y comentado en diferentes círculos, ver un ejercicio político donde confluyeron personalidades de vertientes políticas diversas, como la ministra de Ambiente, el alcalde de Cali y la gobernadora del Valle, en un ejercicio común, en el que se logra inmediatamente evidenciar el impacto de trabajar en unidad, con visión de país, y con resultados que toda la comunidad internacional señala como el gran potencial de Colombia, en un escenario de paz, política social, ambiental y cultural.
De otra parte, me llamó poderosamente la atención, el impulso desde el sistema de Naciones Unidas a los procesos de paz, desarrollo sostenible y seguridad climática de Colombia, que son realmente dignos de un reconocimiento público. No conozco en el contexto internacional, un proceso más intenso, comprometido y explícito en donde el sistema de Naciones Unidas esté poniendo todo este empeño en articular los esfuerzos por consolidar los acuerdos de paz anteriores y las actuales iniciativas de diálogo, y en paralelo, desarrollar intervenciones que estén orientadas hacia la restauración de los territorios, recuperar su resiliencia, capacidad de mitigación y adaptación al cambio climático, y articulación económica sostenible, entre otros importantes rasgos de su intervención.
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