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Juan Camilo Restrepo
Puntos de vista

La iguana cojea

En estos días han abundado las noticias sobre Ecopetrol. Todas malas. Los resultados del último trimestre son desalentadores: en utilidades, en producción, en cotización de su acción que ha caído casi un 30% este año, en transparencia, en gobernanza corporativa, en cuestionamientos de todo orden -todos graves- a su presidente. La iguana está cojeando.

Pero hay un aspecto sobre el cual se dice poco pero que resulta fundamental analizarlo para entender las tribulaciones que le están llegando a Ecopetrol: el aspecto ético y el equivocado manejo que se le está pretendiendo dar desde un puesto de comando que no es el correcto: la casa de Nariño.

Ecopetrol es una empresa de capital mixto en la cual, si bien es cierto el Gobierno posee el 88 por ciento del capital, no es menos cierto que tiene más de 250.000 accionistas pequeños y privados que detentan el resto del capital. Y resulta que el socio mayoritario no puede avasallar los mejores intereses de la empresa y de los accionistas minoritarios.

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