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Luis Alberto Arango
Puntos de vista

Los previsibles discursos de Petro

El discurso del presidente Petro, en el reciente Congreso Nacional de Infraestructura, fue un ejemplo de su retórica repetitiva y predecible, reflejo de un estilo de gobierno desgastado y que está perdiendo relevancia.

Por: Luis Alberto Arango

En los numerosos discursos del presidente Gustavo Petro, un oyente habitual no puede evitar notar un patrón familiar que se desarrolla con una precisión casi mecánica. Su oratoria, aunque impregnada de tonos intelectuales y una apariencia de profundidad, a menudo recorre un camino ya conocido que hace que sus intervenciones sean notablemente predecibles.

En el corazón de los discursos improvisados de Petro, que rara vez son leídos y se pronuncian sin ningún texto preparado, yace una idea singular y sencilla, una tesis central que, aunque no es particularmente compleja, sirve como columna vertebral de su oratoria.

Esta idea se estira a lo largo del tiempo que indique el protocolo; hay discursos para veinte minutos o para una hora. A medida que el discurso se prolonga, se adorna con digresiones y se puntúa con interludios didácticos, lanzando de paso acusaciones políticas a gobernantes del pasado o adversarios del presente, como si aún estuviera en campaña para ser presidente.

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