
Como comenté la semana pasada, el entonces concejal Carlos Fernando Galán lideró un Proyecto de Acuerdo para que la Alcaldía de Claudia López comenzara a estructurar las bases hacia una Tarifa Cero en Transmilenio. A pesar de que este proyecto fue aprobado, no se implementaron acciones significativas para avanzar en este objetivo. Ahora que Galán es alcalde, la situación ha cambiado. Su reciente anuncio sobre el sistema de transporte público no fue en esa dirección, sino todo lo contrario: aumentar la tarifa del pasaje.
Esta decisión no es un tema menor pues afecta directamente a los ciudadanos de menores ingresos. Actualmente, un poco más del 10 por ciento del presupuesto anual del distrito se destina a garantizar la operación de Transmilenio, un sistema que desafortunadamente fue concebido bajo un modelo financiero en el que los usuarios son quienes más sufren. Este esquema no sólo genera inequidad, sino que perpetúa problemas estructurales en el transporte público de Bogotá.
¿El resultado de este modelo? Un sistema que cada vez enfrenta mayores niveles de evasión y deterioro. Más personas optan por colarse en lugar de pagar un servicio que consideran caro e ineficiente. La evasión no es sólo un problema ético; es también un síntoma de la incapacidad pago de miles de usuarios. Según la Encuesta de Movilidad 2023, una cuarta parte de los ingresos promedio de los hogares en los estratos 1 y 2 se destinan al transporte público. Esta carga económica es insostenible y refuerza la necesidad urgente de cambiar el modelo actual para hacerlo más justo y accesible.
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