
La muy equivocada decisión del presidente Gustavo Petro, en Uruguay, de insistir en presentar como un acierto la violencia del M-19, utilizando además su poder para imponer de qué se habla en Colombia, exige salirle al debate a uno de los mayores y más dolorosos errores políticos de la historia nacional.
Veamos.
Sólo a la conocida confusión mental y política y al oportunismo de Petro se le pudo ocurrir irse a Montevideo a maltratar a Pepe Mujica para, con la bandera del M-19 en la mano, rendirle homenaje a su lucha armada en Colombia. Violencia que Petro nunca ha reconocido como un error gravísimo de su parte ni antes ni después de 2022, y que ahora se empecina en presentar como que fue algo positivo para el país.
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