
Dos amenazas se ciernen sobre el proceso de creación de empleo y, por lo tanto, sobre las posibilidades que van a tener las grandes mayorías de la población de encontrar empleos decentes que les proporcionen ingresos para una vida digna: uno, la creciente automatización y el mayor uso de robots en los procesos productivos; dos, el desarrollo de la inteligencia artificial generativa (Gen-IA) que es capaz de generar productos y contenidos que reemplazan a los humanos. Es lo que se ha denominado la cuarta revolución industrial:
“La automatización va a destruir millones y millones de empleos”. “Con la inteligencia artificial cada vez habrá menos trabajos que un robot no pueda hacer mejor, y esto representa un gran desafío social por el desempleo masivo que se va a crear”. Son afirmaciones de gente que sabe por qué lo dice.
La primera es de Harari, el historiador que ha analizado, con mucho acierto, las grandes tendencias de la humanidad; la segunda es de Elon Musk, no solo uno de los hombres más ricos del mundo, sino uno de los empresarios que más está impulsando el desarrollo de la inteligencia artificial.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios











