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Marisol Gomez
Puntos de vista

Venezuela, una papa caliente para Petro

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien según la mayoría de las encuestas tiene un rechazo ciudadano de alrededor del 80 por ciento, parece empeñado en repetir la historia de 2018, cuando fue reelegido durante unos cuestionados comicios de los que habían quedado excluidos los principales candidatos de la oposición.

Maduro ha dado varios pasos para crear de nuevo el escenario político-electoral de hace seis años. El último de ellos fue la semana pasada, cuando desconoció el Acuerdo de Barbados, que había suscrito en octubre con la opositora Plataforma Unitaria y que sentaba las bases para que la elección presidencial de este 2024 -que tendrá lugar en el segundo semestre- le diera garantías a la oposición, tuviera un censo electoral actualizado y contara con observación internacional.

Ya el 26 de enero, el Tribunal Supremo de Justicia de ese país, que está controlado por Maduro, había ratificado la inhabilitación de la candidata presidencial de la Plataforma Unitaria, María Corina Machado. En unas primarias en las que participaron 2,3 millones de venezolanos, ella había obtenido el 92 por ciento de los votos.

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