
El tema de conversación durante esta Semana Santa en Medellín y Antioquia -donde pasé unos días- fueron las críticas del presidente Gustavo Petro a ‘la vaca’ que propuso el expresidente Álvaro Uribe para terminar las vías 4G que pasan por el departamento, idea que puso en marcha de inmediato el gobernador, Andrés Julián Rendón.
En las reuniones de amigos y familiares y en los círculos políticos y académicos predominó la molestia con Petro porque, tras desconocer el acuerdo previo entre la nación y Antioquia y Medellín para financiar esas vías -que servirán para unir el Pacífico con el Caribe-, atacó ‘la vaca’ mediante la cual los antioqueños pondrían de sus bolsillos el billón de pesos que se requiere para terminar las obras.
Que Antioquia y Medellín no son petristas, es bien sabido. De hecho, en las elecciones presidenciales de 2022, en las que salió vencedor el hoy mandatario, la mayoría de los votantes de esta región del país se decantaron por el empresario populista Rodolfo Hernández. El mensaje era: cualquiera menos Petro.
Pero, al margen de eso, al hoy Jefe de Estado le queda muy mal hacer su gobierno con los sinsabores que esa malquerencia antioqueña le provoca.
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