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Johana Fuentes
Puntos de vista

El golpe de la corrupción

Lo que comenzó como un anuncio positivo para las comunidades vulnerables de La Guajira, terminó convertido en uno de los escándalos de corrupción más grandes de los últimos años. Paradójicamente, en el gobierno del cambio, nada ha cambiado: los corruptos siguen desangrando al Estado, mientras el presidente de turno evade responsabilidades.

El escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), puede ser uno de los golpes más duros que haya recibido el mandato de Gustavo Petro, pero no un “golpe blando” ―como él mismo lo ha llamado― para intentar sacarlo del poder, sino uno que afecta directo al corazón de una de sus banderas, y que mina la esperanza en un proyecto político que prometió destapar las ollas podridas que hoy le destapan.

Lo que se sabe hasta el momento no es menor y no se puede desestimar con el pobre argumento de la existencia de una estrategia para desestabilizar al presidente y no dejarlo gobernar. Olmedo López, exdirector de la UNGRD, fue nombrado por Gustavo Petro. López era un político desconocido hasta su llegada a ese cargo. Su origen político es de izquierda, pero es muy cercano al cuestionado senador conservador Carlos Andrés Trujillo, de quien fue su secretario de ambiente cuando este fue alcalde de itagüí. Por eso no es raro que varios de los tentáculos de este entramado corrupto conduzcan a ese municipio antioqueño.

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