Ir al contenido principal
Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

El país de Petro

Siempre hay una razón para que toda conversación termine girando en torno a Petro. Cuando no es el último anuncio es el siguiente estropicio; cuando no es la más reciente diatriba es un nuevo escándalo. Así se mueve Colombia en el día a día, en una dialéctica fluctuante entre unas mayorías indignadas y unas minorías fervorosamente devotas.

Esto no es casualidad. No es porque Petro sea adicto al Twitter. Es una estrategia deliberada del presidente para mantener al país enfocado en Gustavo Petro. A los colombianos no nos están dejando pensar solo reaccionar. Y en esa reacción, que de manera premeditada está concebida para estar siempre teñida de emotividad y sectarismo, se va diluyendo la gravedad de lo que acontece.

Avivando las tensiones sociales, profundizando los conflictos políticos y violentando verbalmente al país, Petro logra camuflar el proyecto político de su perpetuación en el poder. Es un poco patético observar las largas horas y las muchas energías que se consumen analizando el último trino o reaccionando a los insultos e injusticias que vomitan todos los días el mandatario y sus ministros activistas. En la medida que sigamos cayendo en esa trampa, cebada por Petro con la carnada de su retórica, estaremos condenados a no entender lo que está ocurriendo.

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales