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Martín Jaramillo Ortega
Puntos de vista

Fútbol y política

Todo indica que los implantes capilares del presidente Petro han surtido un gran efecto porque recientemente, luego de varios meses, dijo algo que no fue descabellado.

A raíz del partido en Bogotá entre Millonarios y Palestino por Copa Libertadores, Petro tuiteó, o trinó, mejor: “Este martes Millonarios vs Palestino en Bogotá. Que ese barrismo social se exprese”. Palestino es un equipo de fútbol chileno formado por la migración palestina en ese país (la más grande exceptuando los países árabes e Israel) que ha servido para visibilizar su causa en el mundo entero y es también un símbolo de esperanza dentro Cisjordania y Gaza.

Las redes sociales se llenaron de mensajes dirigidos al presidente buscando no mezclar el fútbol con política o “no manchar la pelota”, en una alegoría maradoniana. Grandes equivocaciones. Lo primero es que ya en sí mismo el fútbol es un acto político. Dice el escritor catalán Carles Viñas que el fútbol es política por ser un acto social. Lo segundo, es una petición casi descarada si partimos de que, bajo ese punto de vista, la pelota siempre ha estado manchada. Desde Mussolini en el Mundial de 1934 hasta, como hemos visto, las sistemáticas violaciones a DDHH en el pasado Mundial de Qatar 2022.

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