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Edna Bonilla
Puntos de vista

Pobreza, educación y ley estatutaria

En días pasados conocimos las cifras de la pobreza multidimensional (IPM) en el país. Se observa una mejoría en el total nacional, en los centros urbanos y en la ruralidad. A nivel nacional la incidencia pasó de 12,9 % en 2022 a 12,1 % en 2023. En el país, la pobreza se viene reduciendo desde 2010, cuando era 29,7 %. En 2023, los mejores resultados se presentaron en Bogotá, Caldas, Valle del Cauca y San Andrés. En Vaupés, Guainía y Guaviare aumentó la pobreza. Persisten las brechas urbano-rurales y entre las regiones. Esta situación muestra la necesidad de articular las políticas nacionales con las territoriales y la priorización de la inversión en favor de la reducción de la pobreza, en particular en la ruralidad y las regiones más vulnerables.

Para medir la pobreza, el IPM recoge cinco dimensiones: i) condiciones educativas, ii) condiciones de niñez y juventud, iii) trabajo, iv) salud y, v) condiciones físicas de la vivienda y servicios públicos. Cada dimensión tiene una ponderación del 20 % en el índice y contiene en total 15 variables. Las variables educativas se encuentran en las dos primeras dimensiones. El analfabetismo y el bajo logro educativo conforman la dimensión “condiciones educativas”. La inasistencia y el rezago escolar junto con dos variables más (barreras de acceso a servicios de cuidado y trabajo infantil) se incluyen en la dimensión “condiciones de la niñez y juventud¨. Es decir, 4 variables del total de 15 tienen que ver con la educación y su peso es importante en la medición final. De hecho, la tendencia decreciente de la serie entre 2010 – 2023, presenta una excepción en el 2020. Este año aumentó la pobreza, y con respecto al 2019 pasó del 17,5 % al 18,1 %. La variable determinante fue la inasistencia escolar, causada por la pandemia que mantuvo los colegios cerrados durante demasiado tiempo. En 2023 las carencias en analfabetismo y bajo logro educativo, ya comenzaron a disminuir, y ello ha impactado favorablemente el IPM. Inasistencia y rezago escolar se mantuvieron iguales.

El análisis de la serie 2010-2023 muestra que las oportunidades en educación han contribuido favorablemente en la reducción de pobreza. Para lograr un mayor impacto se requiere la intervención, especialmente, en educación inicial, en el preescolar y en la educación básica (primaria y secundaria). Algunas de las estrategias que ayudan a la reducción de la pobreza en cada una de las variables podrían ser:

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