
La economía colombiana está al borde de caer en una recesión (definida como la reducción del PIB durante dos trimestres consecutivos). Los datos de mayo son alarmantes: en los cuatro sectores más importantes se registraron decrecimientos – construcción (9.4 %), comercio (5.3%), financiero (4.5%) y manufactura (3.2%).
Hay varias razones que explican este mal desempeño que producirá un mayor desempleo y un aumento del ya preocupante déficit fiscal (por menor recaudo tributario, como ya lo confirman las cifras más recientes). Pero quiero concentrarme en el motivo principal: la gran y creciente desconfianza en el futuro próximo de Colombia, debida al equivocado liderazgo del presidente Petro y su equipo de alto gobierno.
Para revertir esta peligrosa tendencia y poder así reanimar la inversión privada –nacional y extranjera, y el consumo de los hogares, es indispensable que cuanto antes el primer mandatario y su equipo ministerial (como lo dije en anterior columna, el gabinete también es responsable) tomen y ejecuten las siguientes decisiones:
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