
El país atraviesa por una delicada coyuntura fiscal. Esta semana se hizo evidente que el tijeretazo en los gastos era ineludible. Ahora la discusión es si un recorte de 20 billones de pesos en el programa de gastos previsto para la vigencia de 2024 será suficiente para recobrar un mínimo de estabilidad en las finanzas públicas.
El Consejo de ministros reunido al comienzo de la semana aprobó un recorte por 20 billones de pesos; sin embargo, analistas como el Departamento de investigaciones económicas del Banco de Bogotá consideran que el recorte mínimo indispensable es el doble del que se aprobó en el Consejo de Ministros. Dice, en efecto, este Centro de Investigación: “No obstante, en lo corrido del año los ingresos nuevamente sorprendieron a la baja y, dado el poco margen de maniobra, los cálculos denotan que ya ahora se requiere un ajuste en el gasto de 48 billones de pesos, dada la dificultad de llevar a cabo dicha política, los mercados ya descuentan un recorte en la calificación crediticia del país”, indica el informe.
Las características de esta coyuntura fiscal son las siguientes: desplome de los recaudos, problema que obedece a varias causas: comportamiento débil de la economía; problemas de la Dian en los cálculos de ingresos; fallos de la Corte Constitucional.
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