
Comienzo por definir qué son las élites: personas o grupos de personas que tienen algún tipo de poder – económico, político–, de influencia sobre la opinión pública o de liderazgo en alguna actividad que tenga impacto sobre la sociedad. Las élites no son grupos homogéneos, no necesariamente tienen una agenda común ni son permanentes. Su poder puede aumentar o reducirse con el paso del tiempo. Y pueden ser reemplazadas por élites emergentes.
Pienso que muchos de los problemas que tenemos en la Colombia de hoy obedecen a equivocaciones – por acción u omisión– de las élites que han tenido el poder en las pasadas décadas. Es cierto que el país ha progresado mucho en varios asuntos claves –como la cobertura en educación y en salud–, pero quiero concentrarme en las causas que explican por qué tantas cosas no se han hecho bien o simplemente se han dejado de hacer. No voy a enumerar el listado de las tareas pendientes sino a señalar los que a mi juicio han sido los principales errores de las élites (fallas en las que por supuesto yo también he tenido mi cuota de responsabilidad).
*Egoísmo. Piensan y actúan mucho más en función de su bienestar que en el de la comunidad. Y además, no han podido entender que si a todo el país no le va bien, tarde o temprano esas élites sufrirán –en algún grado–, de alguna manera.
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