
Ganadería sostenible, libre de deforestación, la asignatura pendiente del Congreso
Llegó el momento de la verdad, y se cierra el periodo de sesiones del Congreso, donde se pondrá en juego nuevamente la priorización de asuntos ambientales definitivos para la salud climática del país, y su desarrollo económico basado en un sector agropecuario sostenible. La aprobación del proyecto de ley, que está en su último debate en el Senado este lunes, es un reto inmenso para este país, que espera decisiones de Estado, definitivas en su seguridad ambiental y progreso económico. Las disposiciones mundiales sobre comercio apuntan a la creación de mecanismos vinculantes, de debida diligencia, para garantizar que los productos de consumo hayan pasado por un proceso de seguimiento y verificación de que no provienen de áreas deforestadas. En Colombia ha llegado el momento de garantizar la protección de las áreas generadoras de servicios ambientales de utilidad pública prioritaria, como es el caso de los bosques, humedales, manglares, y páramos, entre otros, frente al avance indiscriminado de algunas prácticas agropecuarias. La Sostenibilidad, con mayúscula, empieza por la adopción vinculante del ordenamiento territorial, y la reglamentación del uso del suelo.
La ganadería, un importante sector de la economía colombiana, y con grandes augurios de crecimiento, en particular de mercado internacional, está frente al reto de su reconversión, en dos grandes frentes: el primero, ordenar su producción, en las zonas aptas según la reglamentación de usos del suelo y su vocación agroecosistémica. Conozco y doy fe de los estudios juiciosos de Fedegan, para proponer ordenación de la actividad productiva, así como de promover su reconversión técnica, hacia una práctica ganadera que incluya intensificación basada en modelos agroforestales probados en el trópico por agencias de la calidad técnica del Cipav y cuya formulación estuvo en los legendarios profesores Murgueittio y Preston.
De otra parte, intensificar su producción, aumentando su capacidad de carga, utilizar modelos silvopastoriles con especies de leguminosas arbóreas y forrajeras; generando corredores de conectividad con diseños de cercas vivas que apoyen la liberación de zonas para la restauración; protegiendo fuentes de agua y generando renovación de suelos, la conservación y otras modalidades productivas intensivas que incluyen la estabulación total o parcial.
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