
Las peripecias que tuvo la aprobación de la ley pensional han sido ampliamente comentadas esta semana. Quizás lo más sorprendente fue el desconocimiento deliberado que se hizo de los mandatos constitucionales que exigen publicidad y deliberación amplia en cada uno de los cuatro debates que debe tener toda ley.
Todo indica que la bancada gobiernista quiso hacerle una “jugadita” a la Cámara de Representantes haciendo aprobar subrepticiamente una proposición por la cual se le hacía el esguince al cuarto debate obligatorio, dando por aprobado el texto que había sido adoptado por el Senado.
Esta “jugadita” le puede resultar cara al Gobierno Petro cuando la Corte Constitucional revise la reforma pensional. La jurisprudencia al respecto ha sido clara y reiterada: cualquier ley debe tener cuatro debates (dos en las comisiones especializadas de cada cámara y dos en las plenarias), y entre cada debate debe haber un mínimo de publicidad de lo que va a discutirse.
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