
Este fin de semana el Atlético Bucaramanga ―uno de los clubes más antiguos del país― podría ser campeón del fútbol profesional colombiano. En sus 75 años de historia, los bumangueses no habían estado tan cerca de alcanzar su primera estrella. Paradójicamente, este sueño podría cumplirse de la mano de un venezolano, mientras que el alcalde de la ciudad endurece su política contra los migrantes y busca expulsar a sus compatriotas.
La emoción que ha despertado la posibilidad del primer título de los leopardos en la Liga BetPlay ha contrastado con la decisión de Jaime Andrés Beltrán de expulsar de forma sistemática a los ciudadanos venezolanos que, según él, llegan a la ciudad a delinquir. “Iniciamos la expulsión masiva de personas de nacionalidad venezolana que creen que Bucaramanga es un juego y que aquí pueden venir a hacer lo que quieran. Esto apenas comienza”, afirmó en su cuenta de X.
Sus declaraciones provocaron una discusión con el gobernador de La Guajira, quien lo tildó de populista y xenófobo, pues denunció que la intención de Beltrán, además, era transportar “de manera infame” a estas personas hacia la frontera de Paraguachón, comparando este hecho con el inicio del holocausto.
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