Ir al contenido principal
Federico Díaz Granados
Puntos de vista

Entre epopeyas y derrotas

En un cuento sobre unos niños que juegan a la guerra Jorge Luis Borges escribió una frase que se ha divulgado y se ha hecho viral en la época de las redes sociales: “La derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece”. Por lo general sale a relucir en épocas de finales deportivas y elecciones políticas y, de alguna forma, representa el sentir de muchos de los derrotados. Desde niño fui hincha de un equipo de fútbol que siempre perdía y eso de muchas maneras fortaleció y delineó un carácter que todavía me acompaña.

Suelo estar siempre de parte del débil y del que tradicionalmente pierde en cualquier tipo de certamen y por supuesto eso ha traído más sinsabores que victorias. Quizás por eso las pequeñas y efímeras victorias suelen ser celebradas con la euforia de un título mundial. También aprendí desde siempre que no es lo mismo la derrota que un fracaso porque la primera es consecuencia de haber hecho el esfuerzo, de haber batallado y de haber tenido resultados adversos en el intento. El fracaso es la consecuencia de haber renunciado a esos esfuerzos antes de tiempo. En la derrota no se logra el objetivo, a pesar de haber emprendido los mejores esfuerzos, y por eso tiene esa dignidad de la que hablaba Borges, al ser un capítulo de la resistencia humana en todos los campos. El fracaso, en cambio, no tiene esa dignidad, honor y orgullo. Es el retrato claro de las incapacidades e insuficiencias, de falta de actitud y cobardía.

Por eso la historia de Colombia y, en especial, su historia deportiva está llena de derrotas y de pequeñas e individuales victorias que han llenado de épica nuestra narrativa de país. Por eso en la memoria colectiva de muchas generaciones sobreviven personajes como Antonio Cervantes Kid Pambelé, Lucho Herrera, Miguel el Happy Lora, Ximena Restrepo, Edgar Rentería, entre tantos otros, hasta los más recientes héroes y heroínas deportivas como Mariana Pajón, María Isabel Urrutia, Caterine Ibargüen y Egan Bernal por mencionar solo algunos. Han sido largas jornadas de ver en vivo y en directo las vías de Europa en las transmisiones de las grandes vueltas de ciclismo. Muchas veces trasnochamos o madrugamos para ver peleas de boxeo o juegos olímpicos y, por supuesto, mundiales de fútbol acompañados de la respectiva llenada del álbum de Panini.

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales