
El comportamiento de Armando Benedetti en un vuelo a Madrid fue el preludio de un escándalo mayor. La posterior inacción del gobierno de Gustavo Petro, que parece ser indiferente ante los escándalos que protagoniza su personal diplomático, cuestionan seriamente los valores que proclama defender.
La noche del pasado 29 de junio, en un vuelo de Iberia que partía de Bogotá con destino a Madrid, Armando Benedetti protagonizó un desafortunado incidente que fue el preludio de un escándalo aún mayor. El exembajador en Venezuela, ahora designado embajador ante la FAO en Roma, fue advertido por la tripulación de que lo harían bajar del avión si no cesaba un conflicto verbal con otro pasajero durante el proceso de abordaje.
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