Ir al contenido principal
Rudolf Hommes
Puntos de vista

La reforma educativa

Hay muchas razones justificadas para llevar a cabo una reforma universitaria. Alguna forma de universalidad de la educación es deseable porque si todo el mundo puede educarse, no habrá tanta disparidad entre clases ni distinción entre ellas. Una posibilidad es que todos los jóvenes que terminan exitosamente el bachillerato tengan la oportunidad de educarse o capacitarse en universidades, en instituciones de educación técnica o en instituciones de formación para el trabajo y el desarrollo individual.

Se puede pensar en una estructura piramidal en la cual la capacitación básica y los cursos universitarios de los primeros cuatro semestres se ofrezcan a nivel local en los colegios de bachillerato, en institutos universitarios básicos o técnicos, y las universidades admitan a los que terminan estos ciclos básicos. Vendrían a llenar el vacío que queda en las universidades por la numerosa deserción durante los primeros años.

Un requisito esencial debe ser que quien escoja inicialmente una de esas tres opciones pueda modificar su decisión después sin obstáculos o penalidades. Y que los cursos que tomó en cualquiera de ellas tengan valor para cumplir los requisitos de grado en las universidades. Esto, bien organizado, sería una forma de proveer universalidad en la educación postsecundaria sin generar presiones excesivas sobre las finanzas públicas. Por supuesto, no despierta tanto entusiasmo como la universidad gratuita con cupo garantizado en universidades públicas, que es lo que propone el gobierno, pero posiblemente podría alcanzar mayor cobertura, no requeriría nueva ley y podría comenzar a estructurarse inmediatamente.

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales