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Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

Guerra de narrativas

Desde hace unos años estalló el uso del concepto de “la narrativa”. Ahora no hay conversación de salón, de tienda de barrio o diálogo profesional que no derive inexorablemente a la confrontación de narrativas. Las ficciones y los relatos han sustituido la realidad en todos los escenarios políticos, sociales y empresariales. Sin duda las redes sociales, en las que cada persona se siente con derecho a tener y defender su propia interpretación del mundo, han amplificado el poder de “las narrativas” de una manera nunca antes vista.

El poder y función de las “narrativas” fue descrito por diferentes teóricos de la ciencia política y de las comunicaciones desde los años ochenta (Walter Fisher, La comunicación humana como narrativa: Una filosofía de la razón, el valor y la razón. 1987). Sin embargo, es en el siglo XXI -con la dispersión masiva del poder de crear y difundir narrativas- cuando se empieza a esfumar la predominancia de un enfoque racionalista basado en la predominancia de los hechos medibles, las hipótesis lógicas y su confirmación fáctica.

Las extremas, en particular las inspiradas en el marxismo, entendieron mucho antes del Internet, la importancia de controlar la narrativa. Desde siempre la historia es para ellos una herramienta de la política y está al servicio de la ideología, independientemente de los hechos y de los datos.

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