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Martín Jaramillo Ortega
Puntos de vista

No le corten las alas al Ángel

Sumado a algunas medallas pronosticadas por el Comité Olímpico Colombiano, que esperemos se concreten entre hoy y mañana, la noticia deportiva de la semana —y probablemente del año— es la medalla de plata de Ángel Barajas en barra fija de la gimnasia olímpica. La bienvenida en camión de bomberos, el saque de honor en el partido entre el Cúcuta y el Real Cartagena y un puente que ahora tendrá su nombre, son homenajes que se quedarán cortos ante la hazaña que consiguió el gimnasta de 17 años.

Cuentan quienes se dedicaron al deporte profesional que el mayor sacrificio no está en lo que hacen sino en lo que dejan de hacer. Para un futbolista levantarse todas las mañanas a entrenar, si bien no todos los entrenamientos son agradables, es de cierto modo levantarse a hacer lo que lo apasiona. Pero, según cuentan, el verdadero sacrificio está en lo que se privan de hacer. En no poder crecer yendo a los mismos eventos sociales a los que van los amigos, en perderse reuniones familiares por escoger el camino del deporte profesional y, en las alteraciones al momento de tener que ir a estudiar. Sacrificios al fin y al cabo.

Lo que hace más loable este sacrificio y hace aún más grande gestas como la de Ángel es que los triunfos de nuestros deportistas son a pesar de Colombia y no gracias a ella. Próximo a cumplir 18 años, se convirtió en el suramericano más joven en colgarse una medalla olímpica y su historia es la combinación de talento, disciplina, sacrificio y abandono estatal.

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