
En Colombia, el estatuto tributario premia al que presta dinero a una empresa fallida, pero no al inversionista que arriesga su capital. Replantear esta política podría promover el crecimiento empresarial y el desarrollo económico del país.
Colombia intenta presentarse como un país abierto y acogedor para la inversión. Se invita a inversionistas nacionales y extranjeros a participar en el crecimiento económico, a apostar por nuevas empresas y a generar empleo. Sin embargo, al analizar el entorno en el que se desenvuelven los emprendimientos y los inversionistas en el país, parece claro que estas invitaciones no se respaldan con un ecosistema verdaderamente amigable y atractivo para quienes desean invertir en nuevos negocios.
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